Fuentes Guerra, mis primeros discos de Dylan. Larga vida a los distribuidores de sueños



Cuando comencé este blog en 2009 lo hice con una entrada sobre la primera vez que oí hablar de Bob Dylan, un amigo compró el disco Desire en la famosa tienda de Callejas, en la granadina calle de Elvira, allá por 1976; por las tardes solíamos escucharlo en su tocadiscos. Cuando al año siguiente regresé a Córdoba llevaba instalado el virus dylaniano, aunque mi discoteca sobre este músico estaba inédita aún. Empecé a familiarizarme con las tiendas de discos en mi ciudad, que siempre habían estado allí, sólo que yo todavía no cultivaba la cultura discográfica. Fuentes Guerra era el santuario para las obras de esos artistas que yo escuchaba en tocadiscos de amigos y en una radio que bombardeaba a todas horas con éxitos y novedades. Entrar en la tienda era como adentrarse sigilosa y religiosamente en el templo del vinilo. No había cien ni doscientos elepés distintos, simplemente estaban todos: rarezas, recien salidos, descatalogados y los imprescindibles, al menos para mí, destacados en el apartado del juglar de Minesota. Un día me acerqué con la idea de adquirir Desire y quizá alguno más, había ahorrado lo suficiente para añadir The Freewhelin', donde Dylan cantaba Blowin' in the wind. No sé que fuerza o intuición me llevó a comprar definitivamente el doble Blonde on Blonde, de 1966, considerado —aunque esto lo supe luego—, la obra maestra que Dylan aportaba al rock. A partir de entonces destiné cuanto dinero me llegaba en forma de regalo para añadir un título dylaniano a mi colección; mientras Fuentes Guerra se convertía en mi tienda favorita para adquirirlos. Los tiempos han cambiado, o simplemente han pasado los años porque Dylan sigue formando parte de ese estilo musical y poético que cataliza mi estado emocional y Fuentes Guerra el sancta sanctorum suministrador de la música y las entradas con las que ver a Dylan en directo, para regozo de mis endorfinas.

Y todo esto viene a propósito de una entrevista que el periódico El Día de Córdoba publicó días pasados con Álvaro Fuentes-Guerra, que junto con sus hermanos David y Caty atienden hoy su prestigiosa tienda en la calle Caño. Comparto con Álvaro, además de vecindad, una amistad que vamos trabando en torno a gustos mutuos, algunos despiertan especial emoción si se trata de música y disfrutar de una tranquila barbacoa en el jardín de casa. De sus declaraciones, interesantes en todo cuanto afecta al negocio del comercio en general, brillan algunas perlas que se deslizan cuando, con una emoción entrañable, responde a cuestiones musicales.

 "El disco ha pasado de su degradación a ser un objeto que se puede volver a tocar en unos tiempos en los que todo es por ordenador" (Alvaro Fuentes-Guerra)

De ahí la recuperación de algunos éxitos publicados ahora en formato de vinilo de 180 gramos pensados para los coleccionistas, lo que ha generado una vuelta al elepé que poco a poco se va instalando entre nuestras preferencias. Pero es algo que está por llegar de una manera escalonada, en el camino, según Alvaro, perdimos algunos matices. "Antiguamente se oía la música en aparatos de gran calidad y hoy han desaparecido. La mayoría de la música que escuchamos es música comprimida, en formato Mp3, mientras que antes escuchábamos música a unos niveles con una gama de frecuencias impresionante. Se ha masificado el consumo en detrimento de la calidad", sostiene. La industria es consciente de esta eventualidad. En 2010, por ejemplo, se publicó The original mono recording, una caja con el preciado contenido de los primeros siete elepés de la carrera discográfica de Bob Dylan, con la peculiaridad sonora que aporta esta grabación.

El FBI cerraba la semana pasada Megaupload cortando las descargas de música y películas a través de esta página. Días después, según algunas informaciones, una parte del público buscaba esa música de una manera legal en las tiendas. Puede ser que algo en este ámbito haya empezado a cambiar. Mientras tanto, larga vida a los distribuidores de sueños, como Fuentes Guerra y compañía.

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Highway 61 (#4): Miley Cyrus versiona 'You're gonna make me...' para 'Chimes of freedom'




Miley Cyrus: You're gonna make me 
lonesome when you go





A finales del pasado año la cantante Miley Cirus nos avanzaba su participación en el álbum Chimes of freedom, en el que alrededor de setenta artistas versionan clásicos de Bob Dylan para conmemorar el cincuentenario de Amnistia Internacional. La joven Cyrus, famosa por encarnar en la televisión al personaje de la cantante Hanna Montana, realiza una agradable e interesante versión acústica con fondo jazzístico de You're gonna make me lonesome when you go, que Bob Dylan grabó para Blood on the tracks, elepé que en 1975 llegó a convertirse en su obra maestra. Una canción, además, que aunque en su tiempo pasara parcialmente desapercibida en favor de otros grandes temas que surcan el vinilo, no lo es tanto para artistas contemporáneos como Madeleine Peyroux, quien la versionó en clave de jazz para su álbum Careless love.


Vídeo de Miley Cirus interpretando 
You're gonna make me lonsesome when you go.

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Bob Dylan y Etta James, juntos en una actuación en el Hotel Marriot, Providence 10-7-1986

A la memoria de Etta James (1938-2012)


Últimamente venía escuchando las impresionantes versiones que de Blowin' in the wind (1983 y 2002) y Gotta serve somebody (2000, incluida en su álbum Matriarch of the blues y con un comienzo y final de arranque de Harley Davidson), grabó Etta James rindiendo su personalísimo tributo a dos composiciones que simbolizan momentos cruciales de la música y estado espiritual de Bob Dylan, cuando la semana pasada me sorprendió el fallecimiento de la veterana cantante enferma de gravedad desde que en diciembre de 2011 se le diagnósticase un proceso leucémico en fase terminal. Con Etta James se esfuma una manera personal de entender y valorar la música soul y el blues, que hizo suyas, dejándonos su buen hacer artístico en una interesante carrera discográfica bordada con The dreamer, su último trabajo editado el año pasado. Fueron sin embargo sus directos donde Etta James lograba una mayor conexión con su público, todo un torrente de vitalidad y maestría. La noche del diez de julio de 1986, Etta James y un Bob Dylan en pleno Never eding tour con Tom Petty and The Heartbroken, quien aprovechó su día de descanso, compartieron escenario en el Hotel Marriot, en Providence (Rhode Island). Cinco canciones quedarán para la historia como el testimonio de una simbiosis genuina de ambos artistas

La gran leyenda femenina del blues nació en Los Ángeles en un medio familiar deprimido. No fue hasta la edad de los catorce años cuando comenzó a cantar en un coro de iglesia, ámbito en el que desarrolló sus facultades musicales, moviéndose entre el rythmn and blues, soul, gospel y despuntando principalmente en el blues, hasta que Johny Otis, empresario y productor discográfico se fijó en ella, con el que conseguiría éxitos como Roll with me Henry. Una vez reconocida en los círculos musicales fichó por Chess Records, sello que impulsaría el arte que Etta James siempre desbordó en directo, volcándose con el público en cada una de sus actuaciones. En su programa radiofónico, Dylan habló en dos ocasiones de Etta James. En el episodio Telephone, dijo de ella: "Etta James, todo lo que tienes que hacer es oír su voz. Ella es fuerte. En 2003 recibió un estrella del Hollywood Walk of Fame. Debería llamarla y felicitarla. Etta James, también conocida como Peaches Miss, descubierta por Johnny Otis". Mientras en su programa Times, aludió a la cantante diciendo: "Aquí hay alguien que nunca se repite. La bella señorita Etta James con una canción llamada Only times will tell. Al parecer, ella es hija de los Minnesota Fats. Yo nunca le escuché su versión sobre esto".



En el Hotel Marriot.- En julio de 1986, durante el descanso de un día en la gira que Dylan había emprendido por la costa este de Estados Unidos, Etta James y el juglar se unieron en un concierto en el Hotel Marriot para juntos interpretar cinco temas, algunos de éstos conocidos blues del cancionero tradicional, en una actuación inédita y sorprendente. Ambos comenzaron su actuación con You win again, un clásico del gran Hank Williams, que calentó el ambiente para desarrollar el tema estelar, en mi opinión, de aquella noche, I'm a king bee, un blues clásico de los clásicos donde hubiera, swamp blues escrito y grabado por primera vez por Slimp Harpo, siendo como fue uno de los grandes éxitos de los Rolling Stones versionado por The Door, Muddy Waters, Led Zeppelin y Pink Floid, entre otros. No de menor importancia, pero sin la altura del anterior, Let the good time roll (quizá Dylan influyó sobre James para interpretar este tema, pues el juglar lo venía intepretando con acierto en la gira, sobre todo en una buena actuación el once de junio en Reno), suena conjuntada entre ambos. Earth angel se desarrollo de su peculiar estilo doo wup, a caballo entre el rhythm and blues y el gopel, mientra que en Goodnight sweeheart apenas se aprecia la presencia intepretativa de Dylan, quien se une a la parte instumental a Jack McDuff (órgano), Shuggie Otis (guitarra), Richard Reid (bajo) y Paul Humphrey, a la batería.

Escucha aquí la canción I'm a king bee por
 Etta James y Bob Dylan en Providence, 1986

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Dylan homenajea a Scorsese en la gala de los Bafta con una magistral 'Blind Willie McTell'



Bob Dylan homenajeó ayer en Londres al director cinematográfico Martín Scorsese —con la interpretación de una de las mejores versiones que he escuchado de su canción Blind Willie McTell  (1983)— en la gala de los Bafta, considerados los oscar británicos, durante la cual Scorsese recibió el premio honorífico (Academy Fellowship) como reconocimiento a su trayectoria profesional y su contribución a la industria cinematográfica. El juglar, acompañado de su banda, logró concitar desde el primer momento la atención de los famosos asistentes a la ceremonia, que escucharon sin pestañear la historia del que fuera uno de los grandes bluesman del delta del Mississippi. Con la imagen de Tony Garnier al contrabajo y Denni Herron con el banjo, ya se vaticinaba que algo grande iba a suceder. Y así fue. Dylan estuvo a la altura escénica e interpretativa de los grandes artistas que han escrito las mejores partituras de la música contemporánea. Sencillamente magistral. El aplauso del público, puesto en pie, fue cortés y sostenido.

Scorsese se une así a la lista de actores y directores cinematográficos que han recibido este galardón, como Charles Chaplin, Alfred Hitchcock, Stanley Kubric o Steven Spielberg, entre otros. Del director estadounidense se dijo que "es una leyenda viva, una verdadera inspiración para los jóvenes directores del mundo". Además de sus películas, Martín Scorsese maneja con maestría la cámara cuando se trata de filmar conciertos, como lo demostró en 1976 durante la grabación de The last waltz, el concierto despedida de The Band en el Winterland de San Francisco, que reunió a un elenco de grandes músicos en torno al grupo canadiense. Hábil también lo ha sido con el montaje, ya que suyos han sido los documentales que recogen las trayectorias musicales de los Rolling Stone (Shine a light), Bob Dylan (No direction home) y la presentada el pasado año sobre la vida de George Harrison (Living in the material world) coincidiendo con el décimo aniversario de su fallecimiento.

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Este es un blog de información y divulgación de la música, la literatura y otras expresiones artísticas de Bob Dylan. Fue creado el 15 de enero de 2009, sin ánimo de lucro, con el fin de que la obra de este artista estadounidense sea conocida por las nuevas generaciones.

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